Soluciones

Eso es lo que demandamos todos, refiriéndonos al rugby en general, y concretamente al gipuzkoano pero para empezar por arreglar la propia casa. ¿ cómo vamos a pedir a la FER que aporte soluciones, sino se las pedimos antes a nuestra ERF? Desde Rugby Times venimos reclamando modificaciones, innovaciones, cambios, y hasta un Plan de Futuro para compensar los altos costes económicos que tienen nuestros clubs de rugby para inscribirse y participar en las competiciones, sobre todo las organizadas por la FER. Ya sé que alguno se echará las manos a la cabeza pensando que estamos planteando competiciones ilegales, y por tanto irrealizables. Nada de eso, pero sí que para lograrlo es indispensable que los clubs adscritos a la ERF (o la que sea), estén UNIDOS. Que se forme una Asociación de Clubs de Rugby de Euskadi, del Nordeste (por estrategia y logística zonal), o como se llame. Esto no está prohibido por ninguna ley. Pero se necesita un poquito de visión de futuro por parte de los dirigentes de nuestros equipos de rugby. Y a partir de esa UNION, todo serán ventajas. Desde Capacidad Representativa (FER, Instituciones, Industrias, Ingresos Directos (taquillajes, socios, espectadores …) Intangible (Imagen Institucional = Publicidad, Marketing …). ¡Que si, que si …..que el cuento de la lechera …Que ¡joder!, si es tan fácil, qué andamos todos arrastrando el culo para sacar un euro….Pues Rugby Times no va de farol. Ha reclamado REFLEXION Y UNION en varias ocasiones. ¿Qué ha ocurrido? Que cada uno ha ido a su puta bola, hablando en plata Y seguimos igual. Historia de los últimos veinticinco años de rugby gipuzkoano, así de memoria. Que los únicos que han mantenido el nivel (no el tipo, que eso lo han hecho todos), Hernani y Ordizia. ¿Porqué? Porque tienen más colaboradores dentro y fuera del campo, que jugadores. Que si al más enamorado del equipo le dices que no puede ver el partido porque tiene que dirigir el parking improvisado para que haya fluidez y comodidad en el tráfico, accede de buen grado y al final del partido (que no ha podido ver), parece que ha marcado dos ensayos para su equipo. La diferencia: Bera Bera – Ordizia (2ª vez) Sugiero que una persona ponga música euskaldun (grupos .. y no pedía Barricada ) Me contestaron que para eso hacía falta una persona, Y QUE NO TENIAN GENTE … ¡Para dar un poquito ambiente, pero para poner Carros de Fuego, etc., ya había gente. Lo que ha venido después lo conocen casi todos ustedes, el Bera Bera atravesando el desierto con mucha más lentitud de la deseada, sus equipos devaluados, el ATSS cogiendo el camino de la desaparición que tanto van a celebrar sus dirigentes …y los demás (Irún, Zarautz, Eibar, Arrasate … y Lasarte Oria (Beltzas), peleando con la falta de gente y la falta de euros. Nada nuevo bajo el sol Pero , ¿todo eso (con ser mucho), justifica la alarmante disminución en las clasificaciones españolas (en las que estamos encuadrados), de nuestras categorías de menor edad? Llevamos varias temporadas irreconocibles. Nos dan siempre los mismos. A los que antes ganábamos con frecuencia, o les costaba ganarrnos, pero es que ahora no pasamos de semifinales, y porque hay selecciones-florero …. A lo peor tenemos que insistir (anteriormente ya hemos escrito sobre el tema …) que tenemos malos entrenadores. Y lo decimos así: malos entrenadores. Quizá (seguro) excelentes personas, pero sin condiciones para enseñar y convencer (ojo) a los chavales que pueden venir por curiosidad, y huir por decepción en el trato y en la deficiente preparación de todo tipo. Y a todo esto, las federaciones –principalmente la Autonómica- organizando cursillos sin condiciones previas mínimas, y cargando a veces con algunos “enchufados” que les envían los clubs para que tengan un título. Nada más. ¿Seguimientos? ¿Mande…..? Les da igual. Han pagado la cuota de inscripción, se les dá el “Título” y santas pascuas. Así nos va. ¿Qué hay excepciones? ¡Faltaría mas …! Pero eso no justifica la dejadez. Ha entrado Iñaki Laskurain como Presidente de la Federacion Autonómica, con la valiosa experiencia de su presidencia en la gipuzkoana. Persona de gran valía. Ideal para el cargo que desarrolla, pero dentro de la amistad que nos une (creo, hasta ahora), nos da un poquito de miedo, porque a veces parece que habla como presidente de la IRB. Y no es el caso. Está en Hegoalde, nó en Iparralde ni en Irlanda, y si no resolvemos los asuntos de casa, es difícil que encajemos con otras áreas más desarrolladas. Por lo menos presentar una tarjeta de visita aceptable. Porque sólo hemos hablado de unión de CLUBS, pero faltan Entrenadores, Arbitros (Hay “colegio” pero no hay actividad), Jugadores y …..Espectadores. Que esto puede ser de traca con los poquitos que somos y lo bien que nos conocemos. Y para terminar, de momento, otra para Iñaki Laskurain: Más información en la web. Que parece que trabajais en la clandestinidad. ¡Ah! Lo de la Ikurriña, un acierto. Laister arte.….

Producción o Productividad

Se puede producir mucho –no queremos decir “y mal”- y producir poco –aquí sí decimos “y bien”- lo que se traduce generalmente por productividad o resultado positivo del trabajo. Y estas dos circunstancias aparecen constantemente en nuestro rugby (gipuzkoano) en todas las escalas y niveles. Si empezamos por las escuelas, hallaremos el mayor índice de productividad de nuestro rugby, y el espejo en el que debemos mirarnos para hallar la explicación de lo que ocurre a medida que aumenta la edad de los practicantes. En la Rugby Eskola están los semi-apóstoles del rugby. Los enamorados reales que intentan devolver al rugby los momentos de felicidad que les ha proporcionado en su etapa como jugadores. Además concurre la circunstancia de que con frecuencia, no son aparentemente los que han ganado campeonatos ni han sido “figuras” de nuestro rugby, sino los que mayor capacidad de agradecimiento tienen. Y son así, en el rugby y en todo. Y no piden nada material a cambio, pues el trato con la chavalería te rejuvenece continuamente, y ves a tus hijos y a los amigos de tus hijos. Y a los aitas, que son amigos tuyos, viendo el entrenamiento. Y todo ello crea un vínculo que conduce a crear una gran familia social alrededor del rugby y del club, pero también entre sí mismos. Y eso es cohesión social, tan difícil de conseguir en estos convulsos tiempos. Y los chavales, en medio, protegidos por el club y queridos y en algunos casos hasta mimados, en casa. Y de este ambiente pasan a infantiles de competición, desde hace dos o tres temporadas, lo que nos parece un acierto, y llegado a este punto, me atrevo a sugerir a los pocos pero selectos lectores de Rugby Times, que vayan a ver los partidos que semanalmente se juegan en esta categoría de Infantiles. Tienen un físico casi (casi) europeo, y juegan magníficamente. En general, están bien preparados técnicamente, aunque aquí hay que insistir mucho, porque las virtudes ó defectos se arrastran en categorías superiores. A los entrenadores de Infantiles hay que proporcionarles, por parte de los clubs, un apoyo especial, incluso al margen de las competiciones oficiales. Es el momento clave para “fidelizar” a los chavales en el rugby. No hace falta decir que incluimos a las chavalas, aunque sobre esto, como decíamos en el comentario anterior, hay todavía mucha tela que cortar. Y entramos en Cadetes. Aquí se integran muchos amigos de la ikastola o ikastetxe que han practicado otros deportes pero no les han convencido. Normalmente sueles tener buen físico, muy aprovechable para el rugby que necesita urgentemente antropometría, en estos casos en desarrollo, pero también falta en rugby condición atlética, que eso sí se ve con quince o dieciséis años, aunque su desarrollo vertical termine a los veintidós. Pero no han pasado por la Rugby Eskola, y hay que incidir más en la filosofía y en la técnica de nuestro deporte, que en la condición física, a la que se adaptan más fácil. Y seguimos con la “fidelización”, palabro comercial, pues vienen desengañados del trato recibido en otros deportes. Y estos no son críos, como piensan algunos. Si raspas la cáscara de cachondones irresponsables que ellos mismos se colocan porque es lo que se lleva a esas edades, cuando hablas con ellos en el montón de ratos que no entrenas físicamente pero que el entrenador provoca de forma lúdica, te das cuenta el rigor de pensamiento, la cultura social, la preocupación del futuro, la formación humanística que tienen, el manejo intelectual de las situaciones …. Vamos, que son auténticos adultos en muchos aspectos, y que carezcan de experiencia no quiere decir que haya que tratarles como críos irresponsables. Los entrenadores tienen que tener cercanía y comprensión, y alejarse de posturas autoritarias, sino todo lo contrario. Ganarse el prestigio todos los días transmitiendo sus conocimientos al jugador, repitiendo las veces que haga falta, llaves y contrallaves en el contacto, la didáctica del concepto, enseñarle a reaccionar en función de la situación en el juego, pero no cómo, pues las situaciones son imprevisibles. Por eso desde RT hemos insistido mucho sobre el entrenamiento por conceptos, no por consignas. Los movimientos deben ser diseccionados y explicados con fundamento para que la comunicación sea productiva. No debemos dejar pasar dos años, que es lo que dura la categoría, sin que el jugador sepa jugar al rugby y conocer el reglamento y su espíritu. Hay muchas más cosas que se nos quedan, como los movimientos de autodefensa, no solo en el contacto, sino en otras fases del entrenamiento, calentamiento y partidos. Pero para conseguir todo esto, además de las infraestructuras del club y apoyo directivo, tenemos que contar con entrenadores solventes y jugadores comprometidos en los entrenamientos. En esta categoría hay unas diferencias abismales entre equipos de la jurisdicción autonómica, y si observamos un poco, se deben a carencias de lo que hemos apuntado como necesario. En tanto otros clubs en la mente de todos ustedes, funcionan como se debe. Para empezar, han conseguido convocar un gran número de personas para realizar los cometidos de formación. Aquí no sobra nadie que quiera echar una mano sin salir en la foto. Y nuevamente invocamos a la cantidad de exjugadores que, disponiendo de tiempo, carecen de ganas. Por mi experiencia diría: “Ellos se lo pierden” , pero por el Rugby, digo: Qué pena. Porque hasta Cadetes podemos decir que existe una relativa alta productividad, pero llegando a la edad decisiva para nuestro rugby, que es la de Juveniles, se produce la debacle. Los estudios. De acuerdo. Entre que algunos (cada vez menos) se van a estudiar “fuera”. Que en la Universidad (segundo año) no se pueden hacer muchas tonterías, aunque tienen más libertad para hacerlas. Otras circunstancias laborales o familiares. De acuerdo, todo ello concurre, pero ahora y siempre. Aquí y fuera de aquí. Lo que nosotros queremos explicar en este desarrollo escrito es, que la principal causa de los abandonos del rugby de juveniles para arriba, está dentro de los clubs. Como hemos escrito anteriormente, en la Eskola, Infantiles y Cadetes, a veces el nivel de trato no se detecta por parte de los jugadores, pero en Juveniles es indispensable estar a la altura media intelectual de los entrenados, para extraer el rendimiento competitivo. Vale, y mucho, el comportamiento lúdico esporádico. Pero es más valiosa la complicidad, preguntar, porque ellos no lo van a pregonar, sobre la marcha de “las cosas”, sin entrar en nada concreto, que se irá decantando. Hacer grupo entre diferentes. Que los difíciles sociales se vean integrados, apoyados y comprendidos en los problemas que unos traen de casa, de la uni, o simplemente que siempre los han llevado puestos. Y entrenar. Y competir. Y transmitir principios éticos. Desmitificar “la victoria”. Desdramatizar “la derrota”. En nuestro rugby no debe existir “ganar” o “perder”, sino analizar el partido. Igual resulta que nos consideramos ganadores por la forma en la que hemos perdido. Pero es que eso nos va a ocurrir muchas veces en la vida, y ahí no hay un árbitro al que echarle la culpa. Tenemos que cambiar las actitudes tragicómicas que vemos cuando un jugador ¡aficionado! Se tira al suelo llorando porque ha perdido un partido. ¡Que no se cae el Mundo, chaval!. A las situaciones adversas se les mira de cara. Y cuando pintan oros, poner cara de palo por respeto a los compañeros de juego, y no hacer esos numeritos en el campo. Con la alegría en el cuerpo, uno sabe cómo divertirse, pero sin humillar a nadie, y menos a un compañero de juego del equipo contrario al nuestro. Pueden parecer chorradas, pero tienen un contenido humano, sobre todo vistas desde el otro lado. Y luego hablamos de principios. Pues si el rugby no demuestra que es diferente en su comportamiento ético, mal vamos a andar, porque es un deporte muy caro. Esto no son cinco tíos y dos canastas o porterías en un polideportivo. Y la gente perdón, las personas- están hartas de vulgaridad y mercantilismo barato en el deporte. El Rugby es todavía depositario de unos valores únicos en deportes colectivos de gran campo. Mientras no sepamos trasladarlos a la sociedad, continuaremos con una baja productividad.

Rugby femenino

Ya son varias las veces que desde Rugby Times analizamos la situación de “las chavalas”, dicho con todo el cariño, y hemos presentado varias propuestas tendentes a mejorar la situación en la que se desarrolla su formación y competición. Así, visto desde fuera, a peor. Dejó su equipo el ATSS (¡una más1), y afortunadamente el Hernani (¡una vez mas!), dio la talla y acogió el rugby femenino por primera vez en su historia. Llegará un momento en que el rugby femenino gipuzkoano llegará al nivel normal del rugby en Gipuzkoa, porque, no les quepa la menor duda a sus detractores y reticentes, que el futuro del deporte está en las mujeres. Nosotros no damos más de sí. Parece que sin extranjeros, no damos la talla (bendito Hernani), y eso cuesta pasta, y el rugby no tiene pasta porque no tiene equipos de gestión, no proyecta su imagen en los lugares y medios que deberían, por esa falta de visión. Y las chavalas lo están pagando. Juegan clandestinamente, no aparecen en los medios, necesitan los mejores entrenadores/formadores, masculinos o femeninos, con la sensibilidad necesaria, huyendo de prototipos machistas que los graciosetes de turno están intentando expandir, y por el contrario, desde las federaciones no proyectan un esfuerzo de discriminación positiva hacia el rugby femenino. Mejores competiciones, más atractivas, imaginativas, mas apoyo directivo, más y mejor ayuda técnica, árbitros femeninos, delegadas de equipo, presupuesto económico concreto (el que sea, de acuerdo con posibilidades), en clubs y federaciones. Luego veremos lo que el rugby femenino es capaz de generar a través de industrias, comercios y en instituciones públicas y privadas. La mujer mueve mucho dinero, y la mayor parte revierte en el deporte masculino. ¿Es justo? Ya sabemos que alguno va a pensar que si somos tan listos, no lo hacemos nosotros. Que no nos tiren de la tecla, que somos de respuesta rápida y mordaz. Entretanto, proponemos una vez más, que los que deben hacerlo LAS FEDERACIONES, convoquen un debate con la participación de todos los clubs de su jurisdicción y los voluntarios que permitan, como sería nuestro caso. Estamos vendidos y rendidos ante el olimpismo con el Rugby a Siete (Seven), cuando este movimiento, que Pierre de Coubertin recuperó de los que se celebraban en la antigua Grecia, y con un espíritu similar, pero adaptado a las olimpiadas modernas, con el Citius, Altius, Fortius, colocado en la participación, antes que en el triunfo. Pero el espíritu deportivo ha sido sustituido por el mercantilista, así el Comité Olímpico Internacional amasa y dispone de cantidades ingentes de dinero, que solo con cuentagotas y una gran repercusión mediática, cuando lo hace, revierte en el deporte. Pues en ese tinglado se nos mete nuestra Federación, potenciando el Seven (masculino), organizando competiciones artificiales que son lo que ha sido siempre por aquí el rugby a siete: Pachangas. Pero el Rugby no es el Balonmano, que de Once paso a Siete, y de jugarlo en campos de fútbol (como empezamos nosotros), paso a Sala Indoor . Nuestro deporte casi no permite movimientos reiterativos, como el mencionado, y todas las fases, tácticamente aplicadas y técnicamente bien jugadas que se practican en el rugby, tienen atractivo y hasta grupos partidarios especialistas en cada jugada, en el graderío. Aunque la esencia del rugby es el juego a la mano, una buena melée es épica, una buena touche, es estética, un buen maul es coordinación y astucia, un buen golpeo con el pié, es táctica inteligente, todo ello, naturalmente en sus momentos oportunos del juego, no a tontas y a locas, como ocurre con más frecuencia de la deseada, y destruye los encantos descritos. Pues todo eso lo pueden hacer las chavalas. Con la particularidad de que hemos podido comprobar personalmente, que las mujeres en el deporte, al menos, son más constantes y consecuentes con el compromiso contraído con el club y con sus compañeras, que los chavales. Como de aquí a Lima. Y con ellas no hay que mencionar la palabra disciplina, que debería desterrarse del deporte, y sustituirla por compromiso. Ahí está todo resumido. A nadie se le obliga (suponemos) a entrenar y jugar, pero si se compromete, como en el resto de sus actividades y relaciones en su vida, debe ser consecuente. No sería malo invocar de vez en cuando principios éticos, que igual que las técnicas de respiración de yoga, duran para toda la vida. Es un regalo del rugby, para cuando lo deje. La ética y la salud. Tampoco está mal. A propósito del rugby femenino y del rugby a siete (Olímpico provisional en Rio de Janeiro), hace pocos años tuvimos la suerte de presenciar en el Miniestadio de Anoeta un triangular entre Euskal Herria, España y Francia. Así, como suena. Y en Euskadi jugaban mujeres de Iparralde y Hegoalde, que eventualmente jugaban con Francia y con España, pero ante todo, ellas se sentían ciudadanas de Euskal Herria. Y jugaron duro, todas. Ganó España con un segundo partidazo, de genio y calidad como solo hemos visto en el rugby femenino en Nueva Zelanda. Antes de terminar, (sabemos la respuesta) ; ¿porqué Getxo lleva más de veinte años ganando siempre en Euskadi, numerosos campeonatos de España y con varias internacionales todos los años? Preguntad a la Directiva (esta sí con mayúscula) de Getxo, R.T. Naturalmente nos referimos al rugby FEMENINO. Aunque también a todas las escalas, sobre todo esta temporada, está haciendo muy buenos resultados. Venga, “a quien corresponda”, debate sobre el rugby femenino, sobre todo el XV, y si hace falta, también el VII, pero no nos equivoquemos, si no hay rugby XV, que se olvide de progresar el VII. ¡Hay que espabilar! Que hay mucho currelo, y ahora estáis frescos.

Un repaso (II)

Continuando con el análisis del rugby gipuzkoano a mitad aproximada de la temporada l2-l3, constatamos el auge en la provincia, y el gran descenso en la capital, Donostia. Y alegrándonos por las familias de rugby de Irún, Lasarte-Oria, Hernani, Zarautz, Eibar, Ordizia y Arrasate, que están demostrando saber hacer la gestión de las entidades socio-deportivas en sus respectivas localidades, trabajando contra corriente y manteniendo el rugby con el mérito extraordinario de sus voluntarios directivos y técnicos. Y desde Donosti, mirándonos el ombligo. Lo tenemos todo, y no hacemos nada. Faltan directivos con vocación. La preparación viene sobre la marcha. Este es el problema. Personas a las que el rugby les atraiga, y sobre todo personas a las que el rugby les ha dado mucho o menos, eso depende de la capacidad de agradecimiento de cada uno, pero que en un momento de su vida le dio la oportunidad de conocer gente sana, costumbres deportivas únicas por su nivel ético social, lúdico y humanístico, y que ahora el rugby necesita de ellos. Faltan personas que no jueguen, para mejorar las condiciones de los que juegan. Para convocar técnicos formadores antes que competidores, con cualidades didácticas y psicológicas para comunicar sus conocimientos técnicos y hacer de una persona con mentalidad deportiva, un jugador de rugby a través de la preparación física adecuada para las fases del juego, incidiendo en las contraposturas para preservar su integridad física al máximo, enseñando la técnica de manejo del balón, y los movimientos en los espacios cuando no se tiene, la defensa directa o colectiva, los movimientos tácticos en función de las situaciones, y por encima de todo, el trato cordial, comprensivo y personalizado con cada jugador, porque al rugby aterrizan personas de todo tipo, como un reflejo lógico de la sociedad, y no sirve el “café para todos”, como no sirve una forma de jugar colectiva uniforme de un equipo del minuto uno hasta el último, cuando los contrarios juegan cada uno de forma diferente. Y este ya, es un problema exclusivo de entrenadores y capitanes, condición esta última, que se ha perdido, como el carácter lúdico del Tercer Tiempo, que se ha convertido en una rutina, perdiendo la inigualable oportunidad de la cohesión y camaradería entre los árbitros y jugadores, comentando distendidamente jugadas sancionadas, y desdramatizando errores mútuos, haciendo unas risas y cantando juntos, si se tiene ganas, y los directivos, uniendo instituciones. Volviendo a los capitanes, que actualmente no pintan nada, su papel en el campo debe ser la continuidad del entrenador. Exigiendo, aconsejando, marcando “tempos” de juego para oxigenar al equipo cuando hace falta. El entrenador no sabe cómo están física y anímicamente los contrarios. El capitán, si. Porque está a centímetros. Y puede y debe tomar decisiones sobre el juego. Y el entrenador, respetarle. Por eso no debe ser cualquiera el Capitán. Y no debe ser designado. Debe ser elegido por sus compañeros. Así será respetado como “leader” en el campo, y sus decisiones atendidas. ¡Ah! Y también representa al equipo fuera del campo. Como interlocutor ante la directiva de las propuestas o preocupaciones del equipo, pero también cuando uno se desmadra, llamarle al orden. Y al que “se despista” y no viene al entrenamiento. Fuerte bronca. Es el que canaliza el compromiso de los jugadores con el club, y el que más fomenta el orgullo de pertenencia y los valores éticos del rugby. ¿Demasiada responsabilidad? Para el que tiene condiciones, no. Hemos conocido y nos hemos beneficiado de un Capitán, que era el más joven y el más pequeño físicamente del equipo. Y yo era el entrenador y jugaba. Pero el Capitán era él. Y dirigía el grupo de maravilla. Y estaba “lo mejor de cada casa”. ¡Joder, que banda!. Pero a la hora de entrenar y jugar, sobraba casta. Añoramos aquellos entrenadores, árbitros, directivos tan cercanos. Hasta los espectadores formaban parte del equipo. La verdad es que, a vernos, iban la media docena de novias de jugadores, alguna admiradora (había mucho sex appeal en el campo), y gente de la cuadrilla que, o iba a vernos porque les habíamos amenazado, o para descojonarse un poquito. Pero así hemos disfrutado y sido felices muchos años. Y repetiríamos si hubiese oportunidad. Ya sabemos que el rugby ha cambiado, pero a peor. Se juega técnica, táctica y temperamentalmente, mucho peor. La “pasta” no ha llegado al rugby, y sí las deudas. Han llegado muchos más espectadores, pero sin educación, o con muy mala. En algunos campos, en ocasiones, se informaba y orientaba por megafonía de las características del juego, de los jugadores, de los clubs que jugaban, para que los espectadores, si eran nuevos, tuviesen una idea de lo que tenían delante. Ahora, con toda la tecnología que tan mal aprovechamos, te van con un bombo a meter ruido y joder los tímpanos del entorno, interrumpiendo los comentarios, con la disculpa de animar al equipo local. ¡Por favor!. Nos da igual que nos consideren unos pesimistas o falsos románticos. Los de “nuestra quinta” saben que tenemos razón, y los “modelnos” no saben de qué va esto. Y para terminar, a ver si se sigue el ejemplo de Ordizia, y los chavales de las escuelas de rugby asisten a los partidos del primer equipo, recibiendo en el campo al equipo visitante. Que una cosa es hablar de valores, y otra practicarlos. Animar a todos los clubs de la provincia de Gipúzkoa mencionados, y recordar a los de la capital, Donostia, que es malo para nuestro rugby la orientación que le están dando, y aunque, como en todas partes hay gente admirable, tiene que promoverse una reflexión interna en cada uno de ellos, tendente a buscar gente válida que sepa gestionar proyectos humanos en grupo. Los jugadores están ahí, esperando a gente solvente. Las familias no quieren dejar a sus hijos e hijas en manos de cualquiera. Y ESE ES EL PROBLEMA. A ver si nos enteramos.

Un repaso (I)

Como escribíamos en nuestro anterior comentario, aquí no hay milagros. Remitiéndonos, como casi siempre, a Gipuzkoa, comprobamos el bajón, por no llamar fracaso, al rugby de la capital, Donostia. Desde los infantiles de competición, hasta los segundos equipos, son un desastre. Ya sabemos que el segundo equipo del ATSS “lidera” su clasificación, pero preferimos obviar de momento las condiciones anómalas en las que se desarrolla, que lo de los segundos equipos y los juveniles, es lo más importante en los clubs, porque de ellos depende el futuro, la seguridad y la solvencia, del primer equipo. Claro que tenemos muy en cuenta a la Eskola, Infantiles y Cadetes. Por eso decimos que en Donostia, tanto ATSS como BB están demostrando trabajar mal. El ATSS, para vergüenza del club, no tiene equipo juvenil, creo que por primera vez en su historia. Recordamos una selección española con once jugadores del ATSS, y uno de la S.D. Anoeta, equipo éste ya desaparecido. Trece jugadores donostiarras sobre quince, en la selección española. Y a propósito de este encuentro que se jugó en Barcelona contra Checoeslovaquia, para los quince primeros minutos ya habían marcado tres ensayos, todos por Kike García Rebollo, del Anoeta, el tres cuartos más desequilibrante, técnico, rápido e inteligente que ha dado Gipuzkoa con permiso de Alfonso Feijóo y Pablo Feijóo. Tres balones por alto, las típicas “piedras”, y tres ensayos. Bueno, a lo que íbamos. Hernani, de matrícula. De juveniles para abajo, están demostrando la categoría que tienen sus técnicos, educadores y directivos. Las mujeres, ahí andan. Tienen mucho camino por recorrer, pero si ellas confían en el club, y van a entrenar, el club, y la federación, prensa y espectadores, se darán cuenta que el rugby femenino merece la pena. Esto va también para Eibar. Ayuda máxima al rugby femenino. Es de justicia social, y además, siendo un poco egoístas e inteligentes, puede ayudar mucho en todos los aspectos, empezando por el financiero, al rugby gipuzkoano, ó séa, al rugby masculino. Ya hemos dicho que en Donostia el nivel es muy bajo, pero no es por falta de posibilidades, pues jugamos con ventaja de condiciones sobre los clubs de la provincia,. Ya sabemos que el campo de Lamberri en Errondo Gaiñ no cumple las expectativas del Bera Bera para entrenar y competir, ya que la prioridad la tiene el Vasconia de fútbol, pero Donostia no puede decir que tiene problemas de campo. Si Anoeta tiene problemas, Aiete/Bera Bera tiene un montón de horas libres. Entre semana, los sábados y los domingos. Aquí falla algo. El primer equipo del ATSS juega los partidos de competición en el Miniestadio de Anoeta, que ya tiene sus narices por no decir otra cosa, debido, al parecer, porque su campo de Aiete no se halla en condiciones. ¡Manda huevos! Los demás equipos del club, sí pueden jugar, pero “el primer equipo”, no.. A pagar a Anoeta. ¿Nos quiere convencer alguien de la directiva de esta decisión, que ha acabado con los pocos espectadores incondicionales que tenía en su campo? ¿Qué disculpa tienen? Pero si hemos jugado y entrenado años con las piedras del relleno en superficie, con las casetas inundadas por las duchas y por el agua del tejado cuando llovía … De acuerdo que hay que mejorar las instalaciones, y algo (poquísimo y chapucero), ya se ha hecho hace unos cinco años, pero se juega con lo que se tiene. Pero esta directiva, con minúscula, sólo piensa en fantasiosos y quizá sustancioso para alguno, planes inmobiliarios. El rugby se la refanfinfla. Es más, como ya comunicamos por escrito a estos malos gestores, la instalación de rugby la tienen como una reserva financiera, y la sección se mantiene porque no tienen perendengues para suprimirla. Y claro, qué se puede esperar. La juventud donostiarra no es tonta ni sumisa, como piensan o pretenden algunos de los que toman decisiones. Y se han alejado del rugby, o ni siquiera se han acercado. Y ahora que nos saquen estadísticas demográficas para justificarse. Hace cinco años había lista de espera para jugar en juveniles (veintiocho fichas entrenando). Hoy, cero. ¿Motivos? Incompetencia . Lo hemos dicho en ese mismo club hace treinta años, y lo repetimos hoy. El mejor entrenador del club, tiene que estar en juveniles. ¿Para qué sirve todo el trabajo anterior, si a los diecisiete o diecinueve años dejan el club y el rugby? Lo dicho, no hay milagros. Cada uno tiene lo que se merece, y recoge lo que ha sembrado, aunque el ATSS todavía vive de la herencia de los aitonas y pensando en la Batalla de Lepanto. El Bera Bera sigue con su travesía del desierto. ¡Cuánto daño hizo aquel partido de Sevilla que perdieron por ¡¡inferioridad!! contra el Cajasol al enviar al segundo equipo, porque casi todo el primero, incluido su entrenador, sí, aquél que decían que era un “gurú”, y no llegaba ni a predicador, se quedaron en Donosti para jugar en el Korsarioak. Dijimos entonces que había sido un gran error, y que se pagaría caro, y decíamos porqué. Todo se ha cumplido, por desgracia. Desbandada general, deudas, descenso, compra de plaza y nuevo descenso … Lo positivo: Hernani. Los “especialistas” dicen que el primer equipo entra en zona de peligro. Y qué se esperaban? En Rugby Times escribimos a principio de temporada, que la liga del Hernani estaba entre los seis últimos. Los primeros partidos de liga los jugó contra equipos relativamente asequibles, y cuando llegaron los de arriba, perdió. Normal. Lo que no parece normal es perder contra el Universitario de Vigo (cada año tiene un nombre diferente) en Landare Toki. Y sin embargo, es lógico. Sus contrarios se refuerzan cuando se ven apurados, y Hernani sigue fiel a su filosofía, que le va a mantener este año en Honor “A”, pero que las va a pasar moradas en cada partido, porque la segunda vuelta va a ser muy dura para todos, y si el Hernani gana “su” liga, se mantendrá. El próximo es el Ciencias de Sevilla (Cajasol), que aunque no está en sus mejores momentos (hace un par de años se le cerró el grifo de la “pasta), sabe jugar al rugby. Ahí tiene que demostrar la categoría. Porque si pierde, refuerza a un competidor directo por la permanencia. Y en cuanto llegue Marzo, los campos de ahí abajo están duros y favorecen el juego técnico abierto. Bueno, continuamos el tema en el próximo comentario.

En el rugby no hay milagros

Cuando llegan a nuestras instituciones deportivas los éxitos o fracasos, van precedidas de aciertos o errores en las decisiones de los distintos niveles de gestión, empezando, como es lógico, por el nivel directivo. Este nivel nombra o contrata el equipo técnico, y le marca unos objetivos y una filosofía para conseguirlos. Si el contratado los admite, entra en el segundo nivel de responsabilidad, para el éxito o el fracaso en el cumplimiento de los objetivos. En este orden de exigencias o responsabilidades hay que diferenciar las condiciones y cuantías de remuneración y dedicación contractual que percibe una parte del “staff” (técnico, comercial o administrativo, médico, etc.), de la del voluntariado, que en nuestro rugby es la principal fuerza. Porque en la capacidad intelectual, humanística y técnica del voluntariado está nuestro futuro. No, en el dinero inmediato que obnubila más de una mente mala administradora, no en el jugador exótico que marca un desequilibrio en el vestuario, no en el entrenador con un historial trotamundos que no tiene ninguna intención de luchar contra corriente cuando vienen mal dadas …. Está en la gente de casa que despreciamos y alejamos, cuando hacemos secretismo de las cosas que ocurren en la gestión, y solo cuando el agujero es irrellenable, acudimos a las instituciones, a la opinión pública, a “los alejados” … ¿Por qué ponemos énfasis en el secretismo y en “los alejados?. Porque si yo informo a una persona sobre una situación, el informado se involucra en la situación, y automáticamente la comparte, en los éxitos y en los errores (aquí no se habla de fracasos), y si llega la ocasión de arrimar el hombro, creo que se puede contar con él. Puede fallar alguno en una colectividad amplia, pero si multiplicamos por doscientos ó seiscientos las adhesiones, los problemas tienen mejor y más rápida solución. Esto parece de Perogrullo, pero hace falta insistir. Nuestros directivos deben tener todo el apoyo social (lo económico viene a continuación), para realizar su gestión al frente de nuestros clubs de rugby, de acuerdo con su leal saber y entender Pero también deberían entender que deben volcar generosamente lo mejor de si mismos en una negociación colectiva, en la que entran clubs valorados de forma diferente por historial competitivo (lo deportivo es otra cosa), número de fichas, nivel de competición, etc., aspectos que deberían ser obviados y homogeneizar la capacidad decisoria –de voto, por ejemplo- en función de los planteamientos de desarrollo ó innovación, y nos explicamos: Una de nuestras federaciones, por ejemplo, convoca a todos los clubs adheridos y plantea un Plan de Publicidad, o de otro tipo, en el que todos los clubs de la provincia (si es la FGR), o de su jurisdicción (ERF), presten los postes de las porterías (hipòtesis), ya que hay una institución privada, pública, industrial o una marca comercial que quiere proyectarse en ese ámbito, pero por estrategia no le interesa un campo de rugby, sino todos. Desea que su imagen se vincule al rugby, y paga por ello. Y podemos añadir banderines, marcadores, entradas a vestuarios, banquillos de técnicos, etc.. Yo, soy Presidente de un club, y digo: ¿Dónde y cuándo nos reunimos? Pero ya. Pues me da la sensación de que no es ese el sentir general. Que yo soy un marciano, y que de esto no tengo ni …. Idea. Pues vale. Convoquemos un debate en la Kirol Etxea, ó donde se considere oportuno para plantear la situación actual y a corto plazo (cinco años), a ver cuántos clubs NO acuden. Y es que aquí lo colectivo no vende. Si un club cree que por ganar una competición ha conseguido un “status” superior, se equivoca. No hay más que mirar nuestra historia gipuzkoana de cincuenta y pocos años. Tomar nota los soberbios. Dicen que hay crisis. ¿De qué tipo? ¿Económica? ¿Técnica) ¿De imagen? ¿De valores? ¿De calidad de comportamientos?. Suponemos que cuando la gente apela a la crisis para justificar muchas carencias, se refiere a la crisis económica. Nosotros, hasta ahora hemos hablado de comportamientos, de actitudes, de ética. Y eso, que sepamos, no cuesta dinero. No es momento de dispendios ni alegrías económicas. Mantener un equipo rugby en competición cuesta mucho dinero, y los clubs, con una excepción, tienen varios equipos en competición. Lo que nosotros planteamos desde Rugby Times es revertir la actual situación de penuria económica y machaque a las familias a través de los jugadores, y unir los valores comercializables del rugby para presentar en el mercado un interlocutor representativo que presente al rugby gipuzkoano como un ente unido ante planteamientos como los indicados, pero también ante las instituciones políticas, universitarias y grandes corporaciones, porque, a ver si nos enteramos de una vez. O el rugby se une y establece claramente sus objetivos, o nos esperan unos pocos años para desaparecer. Entretanto, andaremos, como decía aquel, “como puta por rastrojo”. Y no hemos querido tocar el ínfimo nivel de espectáculo deportivo que estamos dando, que esa es otra. Pero como decimos más arriba, es el segundo nivel. Ahora toca reflexión y debate, que no cuestan dinero. No hay excusas.

Tiempo de Cambio

El próximo mes de Enero tendremos nuevo Presidente de nuestra Federación Autonómica, que por cierto, tiene jurisdicción sobre clubs de Cantabria, La Rioja, Nafarroa, y a veces, de Aragón. La “cifra de negocio” que maneja (en bruto), es importante, ya que, aunque ha habido siempre reticencia en publicar las cuentas detalladas, trasciende la cifra de setecientos mil euros anuales, gutxi gora-behera, y entendemos que cualquier mejora, sin entrar en la optimización, en el manejo de las cifras y la gestión, puede repercutir favorablemente en la gestión deportiva de los clubs adheridos, por ejemplo, para la redacción de un protocolo de atención técnica colegiada y su correspondiente contratación, a través del Comité de Entrenadores, de exjugador(es) de reconocido prestigio, para transmitir sus conocimientos técnico-tácticos a los entrenadores que lo soliciten, y hacer el seguimiento discreto de sus resultados. Podría convocar a esos mismos entrenadores y plantear debates sobre los problemas y/o sugerencias que surjan en cada club, huyendo de la homogeneidad y el “café para todos”, pues hay cosas que no son extrapolables “per se”, sino que cada club o entrenador debe aprender a extraer el máximo rendimiento al contenido humano que dirige. Y ahí debe estar la persona contratada. Es importante comunicar a los clubs convocados, el contenido del protocolo firmado con el Director Técnico, siendo importante incluir en su texto, un capítulo para incorporaciones de sugerencias consensuadas en los debates que se convoquen, para así actualizarlo y enriquecerlo. Naturalmente, todo eso cuesta dinero, y ahí apelamos a la austeridad en el gasto, eliminando gastos superfluos, y buscando ingresos, tanto típicos, como atípicos, echándole imaginación y planteamientos imaginativos y atrayentes. Uniendo y compartiendo. Pensando en todo el potencial que tiene el rugby en la sociedad, a todos los efectos, desde valores hasta imagen, hacer uso de los medios de comunicación creando la vocalía de comunicación, publicidad y relaciones públicas, apoyando decididamente el rugby femenino, ¡sí, femenino!, otro vocal que constituya el enlace entre las inquietudes, problemas e intereses de todos los clubs adheridos, con la federación, en tiempo real, sin esperar a asambleas rutinarias que no resuelven nada, y por eso se denominan Ordinarias. Donde está todo “atado y bien atado”, como diría el gallego. En otras palabras, y resumiendo: Actualizar la gestión. Llevamos cincuenta años viendo como la Federación, Gipuzkoana en su momento, Vasco Navarra después, y ahora Vasca o Autonómica, funciona con rutina desesperante, cuando no con una gestión críptica, para que no trascienda, cuando es una institución público-privada. Aquí, cuando reclamas innovación, te dicen que no hay dinero, que si la crisis, eta abar. Cuando oficialmente no había crisis y los euros andaban por el éter, faltaba imaginación . ¿Y ahora? Pues ahora es cuando se demuestra el que vale. Las cosas fáciles las hace cualquiera. Pues eso.