Más reflexiones desde la grada.

Parece extemporáneo tratar el comportamiento de los espectadores de nuestros campos de rugby, cuando desde estas líneas estamos convocando contínuamente su presencia, y por otra parte existen otros puntos de actualidad más cercanos, pero si no lo hacemos ahora, el tema se queda tirado, y se trata de uno de los principales valores del rugby.

Como ya se informó en Rugby Times, hace cuatro años se jugó en el Miniestadio de Anoeta, actual Kote Olaizola, un triangular de rugby entre las selecciones de Euskadi, España y Francia. Como es protocolario sonaron los himnos Gora ta Gora, el de España (no tiene nombre, que sepamos), y La Marsellesa. Unos cuantos "notas" silbaron al himno español. Al francés, no.
El pasado 9/11/16 se jugó el U.S.A. - Tonga en el Estadio de Anoeta, amistoso/clasificatorio para el próximo mundial de Japon, y nuevamente se produjeron silbidos, esta vez al sonar el himno norteamericano. Si a eso le llaman "libertad de expresión", me declaro "exclavo de expresión". A ver si nos enteramos que en ambos casos somos los anfitriones, que les hemos invitado y han accedido a venir a jugar a nuestra casa. ¿Es que les hemos invitado para humillarles? ¿Podemos justificarnos que tampoco es para tanto, y que el ambiente era bullanguero, etc.etc., pero en el fondo (casi) todos sabemos que se trata de (poco) nivel cultural, informativo y ético y estético. Por no decir lo que (casi)todos estáis pensando y acabamos antes.

Pero es que, por otra parte, ¿no estamos deseando ser admitidos y homologados por todos y cada uno de las instituciones nacionales e internacionales para participar de pleno derecho en los torneos oficiales que se organicen y nos inviten o clasifiquemos con nuestras denominaciones Euskal Herría, Euskadi, Basque Country o Euskarians según torneos o campeonatos?  Y deseamos que se nos respete como Pueblo, no sólo como Etnia?. Pues España y U.S.A. también tienen derecho a ese respeto. Por tanto, cuando pitamos un himno del equipo visitante, estamos -por hablar vuestro idioma-, echando piedras sobre nuestro tejado, con el agravante de que todavía no tiene tejas y las piedras caen sobre nosotros.

Y curiosamente hace poco (16/10 en Landare (Hernani), y 27/11 en Altamira (Ordizia), vi jugar a ambos equipos locales contra la U.D. Santboiana, Decano del rugby estatal ( 5/1/17). En la tribuna de Hernani había un asiento libre y pensé que había tenido suerte, pero tenía su explicación. A mi lado un "asistente" al partido, porque no se le puede llamar "espectador", con la camiseta de Hernani gritando y gesticulando violentamente (gesto y verbo) informando a grito limpio las "birras" que había ingerido, las que pensaba trasegar en el descanso del partido, y de ahí en adelante las que el cuerpo admitiese. Todo eso con docenas de niños cercanos, que al principio le reían los gritos y "canciones", pero que después miraban asustados. Las mujeres que estaban con él no podían contenerle y le dejaron por imposible. A mi me ponía el brazo a la altura de la vista cuando gesticulaba, y una vez que le cogí el brazo con suavidad y lo aparté diciéndole que no veía, me contestó "¡pues mira para otro lado!". Estuve a punto de marcharme, pero pensé: ¿ Va a ser capaz este energúmeno de echarme de un campo de rugby? Y me quedé hasta el final del partido. Pero el jodido de él me ganó en cierto modo. Tenía previsto ir al Hernani-Getxo, pero me acordé del maromo y cambié de plan. No quería joderme la tarde. Tampoco tengo porqué coincidir cerca de él, pero seguro que estaría acordándome de la situación. Vergonzoso. El Hernani ha trabajado la educación de sus aficionados como pocos, y sólo uno, en nuestra opinión, está por encima. Y es que me da la impresión de que pensaban haber terminado con el problema, y ya ven, todavía quedan algo más que rescoldos futboleros. Porque al lado del personaje mencionado (a la derecha), se sentaba su "palmero", un ex-árbitro, sí "Bolita", sí, palmero y follonero. Porque lo tuyo es endémico y con perendengues. Y de momento no me extiendo más.
Y el 27/11/16 en Altamira. antes de llegar a mi localidad, me entregan una cómoda (para conservar) cartulina con el "Zale Onaren Kodea" o Código del Buen Aficionado en el que aparecen una serie de recomendaciones sobre actitud y comportamiento respetuoso en general, pero comprensivo con las decisiones arbitrales y con los jugadores y aficionados visitantes, etc. etc. . Perfecto. Lo guardo, como guardo los que en su día me han entregado en Landare. La primera de cambio, de un personaje con un alarido extemporáneo. Se vuelve la grada (prácticamente toda), y le recomienda calma. Se acabó el problema.  En todo el partido hubo el ambiente de ánimo y algún murmullo (esto también en Europa) desaprobando alguna decisión arbitral. Los que querían animaban a sus equipos con respeto a las aficiones, y el equipo de casa ganó. En Landare ganó el visitante, aunque no por nuestro relato.

Pero ¿se imaginan a 45.000 espectadores en el Estadio de Anoeta en un Francia - Nueva Zelanda sonando La Marsellesa entre gritos y silbidos?  Los problemas que Francia pueda tener con Córcega o La Martinica son los mismos que tenemos aquí a tiro de piedra, pero no los veo resolviéndose en un campo de rugby. Sin embargo, desde el rugby sí se pueden resolver muchos problemas de las personas como por ejemplo, la fraternidad entre los pueblos.

Otro modelo de Gestión del Club

Con la excepción de un par de clubs, el resto y las federaciones siguen unas formas y un circuito burocrático documentario sin modificación en los últimos veinticinco años, y en todo caso, con ligeros matices para mejorar el control, pero que después no sirven para el fin previsto. Y vamos al detalle.
La Ley de Asociaciones Deportivas obliga a presentar la Junta Directiva del Club con un Presidente, un Vicepresidente, un Secretario, un Tesorero y un mínimo de Vocales, sin límite máximo. El Formulario oficial para presentar preceptivamente a las entidades oficiales que cofinancian el rugby con los datos económicos de la temporada aprobados en Asamblea General Ordinaria por los clubs para ser sometidos a Auditoría Fiscal Deportiva bajo los principios de Orden, Claridad y Honestidad sigue los principios que en su día estableció la C.E.E. para una más rápida clasificación y comparación de los datos por las Tecnologías Informáticas de la Comunicación (TIC´s), y su Silencio Administrativo equivale a la aprobación.
Como se hizo público en su día, solamente en Gipúzkoa, resultaron con anomalías contables más de TREINTA federaciones, algunas de ellas serias y otras muy serias, como la FGR, y que por razones políticas se taparon para que no trascendiesen. Y en nuestro caso fué el Presidente que se hizo cargo de la Gipuzkoana, Iñaki Laskuráin, el que tuvo que soportar y resolver el marronazo a base de estar todo su mandato con el presupuesto rebajado hasta un 30% para compensar las "gracias" generosas de su antecesor.
Por tanto, mientras sigamos recibiendo subvenciones del GV o de la DF, a presentar el documento con el Plan General Deportivo que presenta claras zonas de opacidad en partidas sin límite como Subcuentas (con cuentas de segundo orden), como " Gastos Varios", "Otros Gastos" etc., con cantidades que compiten con "Suministros", por ejemplo. Y esto es lo suave. Pero bueno, digamos que aceptamos "pulpo como animal de compañía".
Como los clubs son más ágiles que las federaciones, y sin salirnos de la ley, vamos a establecer nuestros documentos contables para gestión interna y luego adaptar sus datos al nomenclátor oficial CGD.  Y partiendo de la Presidencia, nombramos a TRES o CUATRO Vicepresidentes, en las áreas de: 1ª.- Jurídico Fiscal Secretaría.  2ª.-  Administración, Contabilidad, Tesorería. 3ª.- Deportiva.  4ª.- Social y Rendimientos Atípicos, Compras, Ventas y Contrataciones.
A partir de este esquema, la 1ª podría unirse a la 2ª por operatividad o necesidad, y la 4ª podría separarse lo Social para potenciarla, de Rendimientos Atípicos (Publicidad, Sponsorización, Merchandising, Alquileres y Concesiones, etc.) para semi-profesionalizarla, por ejemplo. Dejamos a las posibilidades de cada Club la contratación de profesionales ajenos a la Junta Directiva, que en todos los casos tendrían el carácter de empleados. Hasta ahora, no hemos gastado un euro. Porque lo de Secretaría es financiado con fondos oficiales en algunos casos, y en otros es voluntarismo.
Si hemos encontrado personas para la estructura directiva de primer nivel, dejemos que cada Responsable de Area tenga su propio equipo directivo de segundo nivel, o colaboradores puntuales, y vayamos con la siguiente fase de gestión.
Distribución de los presupuestos económicos por Vicepresidencias, partiendo del General de la Entidad, asignando el porcentaje (ratio) del que puede disponer cada uno, y transfiriendo atribuciones para optimizar la financiación consiguiendo a través de las posibilidades que nos da el "ejército" de directivos de segundo nivel, que podrían ser especialistas en "una cosa" o en "una empresa", y de esta forma obtener ingresos económicos PARA EL CLUB, no para la Sección.  Se supone que el Club lo tendrá en cuenta el siguiente Ejercicio Económico o tendrá un Plan de Prioridades Aprobado. Eso ya es política de club.
Si atomizamos la gestión controlada por los Vicepresidentes, y en forma piramidal (qué mal suena), tenemos muy pocas posibilidades de desvío y por tanto de entrar en deudas o aplazamientos que dan mala imagen y al final pagamos precios mas altos por nuestra presunta insolvencia. Si un Area tiene un "desvío" por un imprevisto, será del 11% sobre el 17%, que es lo que le ha asignado la Junta Directiva. Y otra Area termina con un +5% sobre el 22%. Ya lo tenemos compensado. Todas las secciones no van a fallar, y además, durante la temporada la Junta se reúne y contempla resultados y tendencias.

Para terminar (de momento), os pido a todos los directivos de nuestros clubs, que leáis un par de veces mi propuesta, porque cuando uno lo tiene tan claro, lo explica mal. Naturalmente, estoy a vuestra disposición para ampliar, aclarar o desarrollar el tema, aunque hay más posibilidades. Todo antes de veros cada año haciendo dibujos y sacando horas de no sé dónde (bueno, si sé), a los mismos durante un carro de años, y sin salir en ninguna foto . Y si le echáis imaginación, de este escrito se pueden extraer muchos datos que no se han escrito. Como los buenos estadísticos, que de una encuesta te sacan una tesis doctoral y te la publica Science.

Y todo sin hablar de balones, jugadores, árbitros, delegados, entrenadores ni espectadores. Para que veamos lo que hay antes de salir al campo. Los directivos tenéis el cielo ganado.

 

Reflexiones desde la grada(I)

Tengo por costumbre asistir a los partidos con media hora al menos, de antelación al "coup d` envoi" para ver cómo preparan los equipos el partido, cómo estiran, calientan, ensayan determinadas jugadas y movimientos, etc., y me hago una idea bastante aproximada de lo que luego va a ocurrir en los tiempos reglamentarios. Pero también da tiempo para observar los comportamientos de los espectadores, y hasta el trabajo y actitud de bastantes directivos. Pero sobre todo da para pensar y recapacitar, reflexionar y comparar el cambio y la evolución de las cosas en nuestro rugby.

La primera reflexión nos lleva al rugby femenino. Parece que trabajan en la semiclandestinidad, pero ahí están los resultados. Nuestras jugadoras (Euskal Herría), son la base de la selección española, y algunas de nuestras mujeres de Iparralde, de la selección francesa, aunque aquí la cosa está más difícil, por la competencia. Los resultados en VII y XV los podemos comprobar con la presencia en Río de Janeiro y la clasificación para el Mundial de Dublin-17. Pero para nosotros, la mayor alegría es que Bera Bera y Ordizia ya tienen equipos femeninos, aunque como en todos los comienzos, las plantillas sean cortas. No me olvido ¡ni mucho menos! de Hernani y Éibar.  Y es que un equipo de rugby estable son 20-25  en situación de ser alineadas. Más las ausencias por diferentes motivos, necesitamos 30 jugadoras con ficha. Y aquí empiezan las dudas. ¿No se puede establecer un período de gratuidad de cinco años en fichas e inscripciones de competiciones? Porque los clubs tienen que adiestrar y equipar a sus jugadoras, éstas se tienen que pagar sus botas de competición y entrenamiento, además de otros gastos en prendas de entrenamiento, desplazamientos, etc. Pero, ¿ a quiénes más les interesa que las mujeres practiquen rugby? A la sociedad en general, y a las federaciones de rugby en particular, que es uno de sus principales cometidos. Y como lo de la sociedad se diluye en la generalidad y mira para otro lado, aunque se le llene la boca hablando de lo abandonado ¡sí, abandonado! que está el deporte femenino, nos quedan las federaciones. La Gipuzkoana poco puede hacer en este asunto. La Autonómica puede hacer mucho en este asunto. Y la Española puede rematar la faena acordando en Asamblea General la gratuidad federativa, fichas, competiciones y coberturas médicas, etc..

Y no se me echen las manos a la cabeza las calculadoras andantes de que esa gratuidad es onerosa por los gastos de arbitraje, y mutualidad deportiva, porque si más del cincuenta por ciento de la población no tiene capacidad de convocatoria en el mercado de la publicidad, algún gestor sobra.

Hace años dije: Los banderines de límite y las porterías de todos los campos de una jurisdicción (provincial, autonómica o estatal), con los colores de una empresa en un contrato por un mínimo de cinco años y prorrogable por ciclos de cinco años. Los beneficios declarados públicamente para los equipos femeninos de cada jurisdicción. Hay una empresa de logística que anuncia en los campos de rugby más importantes del mundo en la actualidad y desde hace muchos años que tiene los colores identificativos ideales para esta propuesta. Radica y funciona en todas las autonomías, y se podría negociar por zonas o en todo el Estado. ¿Las cifras? Asumibles para el Cliente e interesantes para el Rugby. Y una experiencia indispensable para ver hacia dónde puede orientarse nuestro rugby. Yo tuve hace seis años la operación preparada para conseguir una ayuda económica para  una mini gira en un país europeo donde también funciona y nosotros llevaríamos su logo, como mínimo. Esto último lo digo para los típicos de "mucho hablar ...". Por cierto, la gira no se llevó a cabo (había otra multinacional contactada, y una bodega de La Rioja), porque la connivencia arbitral (otro problema para reflexionar), lo jodió todo.

Pero volvamos al rugby femenino. Cualquier persona que haya comprado o vendido publicidad en cualquier empresa de nuestro entorno, sabe distinguir cuándo puede hacer una propuesta a la CAF, si el equipo que ofrece la publicidad son los All Blacks, o tiene que hacer la propuesta a una modesta cadena de supermercados de la región, que es donde el equipo juega y puede divulgar su objeto social. A CAF no le interesa comercialmente el ámbito de competición regional, aunque si le puede interesar como imagen social, ya que gran parte de sus empleados son originarios o habitan en el ámbito regional. Y al contrario, a la cadena de supermercados no le compensa el contrato All Black, dicho así a lo vulgar, por razones obvias. Por tanto, si presentamos una propuesta detallada, estudiada, científica y atrayente a una firma fabricante o comercializadora de productos típicamente femeninos, o que mayoritariamente compran las mujeres, el éxito está asegurado. Y antes, ò después, van las instituciones, empezando por las públicas, que a esas sí que les interesa aunque no sea más que por el voto femenino y su influencia. Aunque a veces, por lo que vemos, esto a veces falla. Pero chavalas, en  Rugby Times lo hemos escrito varias veces, el futuro del deporte es vuestro. Nosotros hemos cometido muchos errores y así nos va. De momento, a por vestuarios femeninos equipados, que no tengáis que llevar en la bolsa el secador de pelo. Hasta la próxima reflexión.

New Age

Pues si. Ya no hay disculpas. Estamos en una nueva era. La del juego largo y contínuo, la vuelta a los grandes espacios, al contrapié, al cambio de ritmo, a eludir al contrario, a buscar la verdad eterna del rugby, el dos contra uno. A dominar la técnica del juego de pié o pierna. En ataque, en defensa, con la cadencia de movimientos necesaria para chutar largo o corte, a una velocidad o a otra, con tempo de llegada del compañero, para romper defensas presionantes, para oxigenar a la delantera, por exigencias de la presión contraria, o por pura táctica que aproveche nuestras ventajas en altura o velocidad. Todo esto y algunas técnicas y actitudes más son las que determinan el rugby de continuidad, el rugby del presente indispensable para el futuro. Porque, ya, aunque no fuese por otro motivo, es porque el dinero que nos hace falta para intentar igualarnos a los niveles y calidades de la tercera división europea sólo lo vamos a conseguir cuando tengamos algo que vender. Espectáculo.

Lo hemos dicho muchas veces y desde hace algunos años, y el tiempo, una vez más, nos da la razón. Sin espectadores no hay espectáculo. Puede parecer una "perogrullada", puede haber juego y no haber espectáculo. Y nos explicamos: ¿Cuántos de los espectadores que asistieron al último "derby" gipuzkoano en Landare Toki conocían el Reglamento? Vamos a ir un poco más lejos. ¿Cuántos de los espectadores entendían de rugby? Nos permitimos decir que del Reglamento, unos cien.  De los segundos, los del Reglamento y cien más por ser generosos. Pues esta aparente contradicción se resuelve jugando abierto, enseñando el balón, con un juego de continuidad que el espectador admire, pues a veces desde la grada parece que a ese ritmo podemos jugar también los espectadores, y el interés se reduce a como se empuja en la melée y qué "leches" se meten. Ese es el mérito que le dan muchos, y porque lo comparan con el fútbol, que están todo el partido quejándose.

En el "derby" mencionado (estupenda entrada), el poquito juego que se vio,  lo puso Ordizia. Mención aparte la jugada de Igor Genua (el jugador gipuzkoano más en forma, con el permiso de Ignacio Martín), que terminó en ensayo para el Hernani,  una escapada velocísima, con un toque de pie inteligente y ensayo de un compañero. Pues Ordizia, con mejor equipo perdió el partido y además, con justicia. Porque una cosa es tener jugadores y otra saber jugar. Porque en el rugby intervienen muchos factores además del físico-táctico, como la psicología y el intelecto, la estabilidad emocional ...¿Tanto? Bueno, ahí está el resultado, y van .... unos cuantos. ¿No se les ha ocurrido pensar a los entrenadores del Ordizia la incidencia que sus decisiones tienen en esos resultados? Yo he visto casi todos los "derbys", y creo que todos los podía haber ganado Ordizia. Todavía me acuerdo el último que ganó en Landare. Trabajo de delantera en el primer tiempo, y ritmo en campo abierto en el segundo. Podíamos extendernos más sobre este ilustrativo partido sobre lo que hay que hacer, y lo que no hay que hacer. Lo de la banda es de traca, pero doctores tiene la Directiva ....

Ponía este partido porque es el que más vivimos los gipuzkoanos y por tanto, más cerca nos coge para el tema que tratamos. La (in)asistencia a los partidos. Hagamos un juego comprensible que se preste a la admiración. En el juego abierto cabe la imaginación, el diseño, la fantasía, el "scope" de técnicas de transmisión, el placaje en velocidad, el "crochet", el "coup de reins", el "up and under", todo ello sin despreciar el encanto de una melée a cinco metros de marca, de un "maul" dentro de la veintidós y de lo bien que se queda un delantero cuando percute basculando de cadera ..... Vamos, que nos encanta el juego de delanteras, pero con creatividad en ataque y abnegación, fuerza, contundencia y constancia en las defensas. Que quede claro. Pero en este momento, si alguien tiene dudas de por dónde va el rugby, que compare las puntuaciones de esta temporada con las de la pasada en las grandes ligas y torneos. Los cuarenta puntitos caen con frecuencia ganando, pero es que los que pierden te meten veinte puntos mínimo, y eso no se hace con tiros a palos por golpes de castigo como se ha estado haciendo muchos años. Más juego abierto y menos cerrado. Más "off load" y menos "ruck". A ver si es verdad.

Tonga - U.S.A.

El próximo día 19/ll/l6 a las 17,-h. en el Estadio de Anoeta (Donostia-San Sebastián), jugarán las dos selecciones de rugby oficiales que figuran en el título. No sabemos si es debido a nuestra típica improvisación dejándolo todo hasta última hora, o porque no nos damos cuenta de la importancia del momento y del evento, pero tenemos la sensación de que no le estamos concediendo gran importancia, y me refiero a los pocos incondicionales del rugby por estas latitudes, porque al resto de espectadores deportivos en general, se les convoca por los medios de comunicación tradicionales, que no por las redes sociales. La organización que se responsabiliza de este partido, y me estoy refiriendo exclusivamente a su coste económico, merece un total apoyo que le permita animarse a sucesivos y más importantes compromisos.  Y llegado a este punto, pedimos una atención especial a los auténticos aficionados al rugby, a hacer proselitismo ante nuestras amistades para inducirles, con los argumentos (legales) que en cada caso se nos ocurran, para que vayan a Anoeta el próximo día 19. Y para tener más posibilidades de éxito, hacerlo con tiempo, para que no nos contesten "es que me he comprometido ..." Nada, a Anoeta, que un acontecimiento deportivo -y recalco- como este, será difícil que veamos a corto y medio plazo. Y enlazo con su importancia, prescindiendo incluso con el deporte que se practica, pues yo, por poner un ejemplo, he visto hasta tres veces a los Harlem Globetrotters (de Basket), cuando aquí los pocos partidos que se jugaban terminaban en 27-2l, 28-15, etc., o sea, como algunos de nuestros partidos de rugby cuando el resultado final son múltiplos de tres por ambas partes. Pues Tonga por ejemplo, tienes a verdaderas masas de músculo de 120 a 140 kgs. de peso corriendo como velocistas en otros deportes, y además haciendo malabarismos con el balón, cosa que resulta un espectáculo para cualquier persona entendida en deporte, y hasta nos permitimos excluir al rugby de la lista para presentarlo como puro espectáculo. Y el que conoce algo de la idiosincrasia "yanki" en el deporte, sabe que debajo de la camiseta oficia U.S.A. va el prestigio de su nación, y aquí no se distingue el rugby, del futbol americano o del soccer (fútbol tal como lo conocemos nosotros). Como si juegan a la petanca. No juega el deporte, juega el país. Y para nacionalistas, ellos. Por tanto, y teniendo en cuenta las pruebas físicas que pasan sus jugadores de rugby, espectáculo seguro. No sabemos cuánto han mejorado (no estaban entre los quince primeros del mundo), pero teniendo en cuenta los ingentes medios económicos con que cuentan (desgravaciones fiscales, mecenazgo, merchandising, publicidad, etc.etc.), y las infraestructuras deportivas tangibles e intangibles, si quieren, pueden. Y parece que al igual que con el soccer, que ya llena estadios de treinta mil espectadores, el rugby ha despegado entre la sociedad norteamericana, más abierta e informada ahora con respecto al resto del mundo -antes no existía más allá de México- a través de las redes sociales y autopistas de la información o bancos de datos.

Y reclamamos todo este apoyo y colaboración comprando cuanto antes las entradas, pues la organización que se ha responsabilizado del evento arriesga económicamente y va poniendo a la venta las localidades de zonas del campo ha medida que va llenando las zonas iniciales, porque no da buena imagen ver espacios vacíos alternos. Es mejor ver una tribuna totalmente vacía, que cuatro medio llenas. Y nos ponemos abiertamente del lado organizador, declarando que de sus componentes no conocemos más que a Aitor Arístegi y porque le vimos en una foto que se publicó. Este escrito tiene un segundo objetivo: Por varios conductos diferentes nos llega la pre-información de que este Tonga-USA es un ensayo para testar a Donosti, Gipuzkoa y Euskadi (no voy más allá ni más acá), porque está en juego un  ¡ Francia-Nueva Zelanda! para la reinauguración del remodelado Estadio de Anoeta que parece que se inicia si no hay más dilación, a finales de la presente temporada de fútbol, cuando Anoeta llegará al número de localidades exigidas para que los All Blacks jueguen un partido. Y ese sí, puede poner a nuestro rugby, a nuestra ciudad, a nuestra provincia, a nuestra industria, a Euskadi, más universalizado, porque el binomio Rugby-All Blacks es hoy día, el vehículo de propaganda socioeconómico-político-deportivo más potente, penetrante y eficaz del mundo. Desprende grandeza, generosidad, eficacia, cohesión social, inteligencia asociada, innovación, imaginación, constancia, fuerza, orgullo de pertenencia, humildad, prestigio social ... Es lo mismo que se quiera difundir nuestra ansia de independencia, que la calidad y seriedad de nuestra industria (automoción, ferrocarril, máquina herramienta ... o que podríamos ser el país más parecido a Nueva Zelanda pero que tenemos enemigos naturales más cercanos que ellos, en su dulce aislamiento (y nostalgia de lo que consideran su metropolis, salvo los Maoríes) y con el Primo de Zumosol (Australia), protegiéndoles de la cuadrilla asiática del oeste. Vamos, que también a nosotros nos puede la nostalgia del Paraíso.
Si después de esta loa a Nueva Zelanda no os hemos conmovido, es que somos muy poquita cosa. Pero la Organización del partido del día 19 merece más que nosotros. Colaboración y asistencia, vosotros, vuestros amigos, familiares, y esos ex-jugadores despistados que no aparecen por los campos en cuanto se retiran, cuando se pasan la vida contando batallitas de cuando jugaban. Y si no hubiese sido por el Tercer Tiempo, muchos no habrían tocado un balón. Contamos con todos.


Tenemos que decirlo

Nos desagrada el asunto que tratamos hoy, pero sentimos la imperiosidad de hacerlo, por el bien del rugby, y del respeto a todos nuestros compañeros de vida en el planeta. El Humanismo como bandera, y así se entiende a la primera.

Como primer ejemplo, el comportamiento de la Sociedad Civil Neozelandesa, que con sus reacciones y comportamiento nos presenta las pautas a seguir a todos los que por estos y otros lares minimizamos, cuando no disculpamos, comportamientos como los que describimos a continuación.

Octubre del 20l5. Wellington (Nueva Zelanda). Un equipo, Wellington Lions. Un club, Wellington Rugby. Un Juez, el Presidente de la NZRU (New Zealand Rugby Union), el Jefe del Estado de Nueva Zelanda, el Herald of New Zealand, las Redes Sociales y la reacciòn de la sociadad civil.
Como protagonista principal, Filipo, jugador del Wellington Lions, DIECISIETE AÑOS el "angelito". Los hechos: Agresión del jugador a CUATRO personas en el centro urbano de Wellington. Dos hombres y dos mujeres. Uno de los hombres, ocho meses de baja absoluta como


 consecuencia de los golpes, y una de las mujeres, modelo de profesión, obligada a hacerse una operación de estética para reducir el destrozo causado por la agresión.
El Juez, que entiende el delito como incurso en reclusión de dieciocho meses de cárcel, absuelve sin embargo al inculpado, "porque no quiere obstaculizar su carrera como jugador de rugby" y "porque las leyes no están para fastidiar a la gente". Ante la presión mediática y popular, interviene el Jefe de Gobierno, con la semántica expresión que "condena la violencia venga de dónde venga". Como El Pueblo considera insuficientes las actitudes y manifestaciones expresadas, acude al Presidente de la Federación, que contesta: "El agresor se va a regenerar mejor bajo el manto del rugby y sus valores, que en la cárcel". Insuficiente. La presión se traslada al Club que lo mantiene, el Wellington Rugby, quien opta por rescindir el contrato con el agresor.

Uno de los focos de mayor presión, han sido las asociaciones feministas, acompañadas por Facebook, la Prensa (igualito que aquí), y la opinión pública, por cierto, muy preparada para ejercer la libertad propia y ajena contra los poderes fácticos, para que el poder que les han conferido, lo apliquen a favor del pueblo, no de élites determinadas. Igualito que aquí.

Y vamos a lo que más nos interesa. Hace unos días ha habido un incidente de agresión sexual o indecente de unos jugadores de rugby franceses, y unas mujeres en Durango (Bizkaia). La reacción del club de Durango, ejemplar defendiendo a las mujeres ¿presuntamente? ofendidas. Nadie se inventa una agresión como la que describieron las perjudicadas ¿presuntas? ¡por favor ...!
Pues los interfectos, consultados por su club, han negado los hechos, y santas pascuas. Y yo me pregunto: La Federación Vasca ¿no tiene nada que decir al respecto? ¿No hay un convenio pomposamente publicitado "E.E.E." con Cote Basque para pedir que este organismo deportivo intervenga ante el club que arropa a los interfectos? ¿Tiene la EFKB un protocolo para reaccionar a casos como estos? ¿Hay posibilidad de sancionar desde  la jerarquía federativa como lo ha hecho Durango Rugby Taldea declarando "equipo no grato" (que mucho más no puede hacer?

El incidente de Durango no tiene la virulencia del de Nueva Zelanda (hay bastantes más), pero como sigamos mirando para otro lado para no incomodar al poderoso vecino, al final pareceremos la Cuba de Batista, una colonia para la expansión de los "nenes", que bastante de colonizadores ya tienen. O lo cortamos al principio poniendo TODOS los medios, o lo lamentaremos. Y luego que me hablen de los valores del rugby. ¡Qué diferencia de reacción (feministas incluidas) entre la sociedad civil neozelandesa, y la nuestra, que encima es de las mejores del Estado en defensa de la mujer. Pero todavía tenemos mucho que aprender, aunque sea copiando. Estamos a tiempo, a mojarse.

¿Pourquoi pas?

¿Por qué no? Es la pregunta que ¡por fin! se hacen los aficionados, técnicos directivos y periodistas especializados en Francia. Cada cual por diferentes motivos, pero todos con el mismo objetivo: Jugar al rugby neozelandés. Es que no tienen otro remedio si quieren llenar los campos y mantener sus presupuestos económicos. Sin más. Aunque no quieran reconocer que ellos jugaban mejor que los neozelandeses del "rugby champagne" de los ochenta para atrás, siendo el Stade Touloussain el último vestigio (Elissalde, Poitrenaud, etc.), y que abandonaron su extraordinaria técnica y su filosofía de juego, por el resultadismo y la vulgaridad del contacto tonto y "la posesión" para no jugar y tirarse al suelo después de conseguir veinte centímetros de terreno a cambio de un esfuerzo físico colectivo brutal. Eso sí, tenían "la posesión", cuando no la perdían con un golpe de castigo en contra por infringir el reglamento. Tenemos el caso obsceno del Biarritz Olympique (B.O.), que jugaba a que el contrario cometiese faltas personales, para que su medio melèe metiese los tres puntitos en el tiro a palos. Y el equipo desmovilizado. Y vuelta a empezar. A jugar en su campo practicando rugby-tenis, y "posesión" al suelo aunque el contrario no haya tocado al atacante. Personal del contrario en el paquete (nunca mejor dicho), y otros tres puntitos al bote para mayor gloria de su medio de melée. Los demás jugadores, de comparsas. Y M. Martín y Mr. Blanco en la dirección del club viéndolas venir. Si repasan los resultados del B.O. en las dos temporadas anteriores al descenso de categoría y de ingresos económicos (asistencia y publicitarios), todos los tanteos múltiplos de tres, ya vemos el resultado. Mr. Blanco "se trasladó" a París (en Rugby Times lo anunciamos dos años antes), y del presi en cuanto pintaron bastos, au revoire.

He puesto al B.O. como ejemplo de un equipo que siempre he tenido muy cerca, y he visitado Aguilera todas las veces que he podido, y han sido unas cuantas, y nos da pena dónde ha caído, porque la hipoteca económica que tiene contraída (anticipos de fondos públicos de los próximos años, etc. etc.), le van a impedir volver a la Primera División Francesa sea cual sea su denominación. B.O. se ha quedado ahí por generaciones, y por méritos de sus dirigentes. Pero si nosotros no podemos descender tanto en nuestro rugby, copiar estos comportamientos nos puede llevar a la desaparición, o como mucho, a un pseudo rugby testimonial de entretenimiento y cachondeo peligroso. Y naturalmente, hablamos de jugar al rugby abierto y cerrado, que ambas formas son recomendables y estimulantes para el jugador. Pero al rugby cerrado o abierto -reducidos o amplios espacios-, según interese tácticamente en función, primero, de las características de nuestros jugadores, y a continuación, de las del equipo contrario, debe ser solidario, lúdico y divertido. Tiene más encantos y también ventajas, como es la alegría de haber jugado bien -ganar o perder son conceptos- y que el ejercicio resulte saludable y tonificante.

Hace unos meses escribimos en Rugby Times sobre Charles Ollivon, un chavalote de St. Pée que fichó por Aviron Bayonnaise (A.B.) pero que lo que más le gustaba era jugar a pelota en los frontones de Iparralde,  simpatizante de la Real Sociedad, chaval equilibrado, buen estudiante, sensato, atlético y que fichó por Toulon, el de las rutilantes estrellas como Wilkinson, Hayman, Botha, Ali Williams, D.Armitage, Juan Smith, etc., y lo primero que se oyó y leyó, es que se lo traspasaban a Paris o Toulouse, pero por una millonada. Ollivon siguió chupando banquillo, y cuando han salido todas esas figuras y ha entrado Dominguez en el banquillo de Toulon, ha empezado a encajar en el estilo de juego dinámico, buscando los grandes espacios donde la condición atlética es indispensable para un delantero, y ahí lo tenemos marcando ensayos en el Top-14 entre los centros, donde un balón interior coge a los contrarios a contrapié. Pero hay que llegar. ¿Y cómo se llega? Como dice él. Mucho entrenamiento dinámico -balón, espacios, tonificación- y poco estático -pesas a lo bestia-, porque como todos sabemos y él también, para llegar a los grandes espacios hace falta agilidad, y las pesas lentifican. No soy enemigo de las pesas, pero entre los presuntos entrenadores de por aquí -vamos a dejar a los de fuera-, se abusa y además no se vigilan los pesos, y trabajan con la misma pesa un jugador de 80 kgs. y 1,80, tres cuartos, que uno de 1,70 y 95 kgs que juega en la primera línea. Y de los demás ejercicios, para qué contarlo. En Nueva Zelanda, que de esto saben algo, han recomendado a varios All Black, como Nonu o Collins (g.b.) a rebajar su masa muscular para seguir en el equipo. Y no perdieron potencia en el contacto, porque llegaban con más velocidad. Hace ya unos cuantos años para jugar era indispensable - como en el fútbol americano - el informe del preparador físico después de realizar los circuitos "fitness". Se han dado cuenta que para jugar al Rugby Total prima la técnica y el apoyo constante al portador del balón, cambiando constantemente de portador, para romper las tácticas de defensa del contrario. Y así les va. Nunca tienen las delanteras de más peso, pero siempre las más dinámicas. Es un espectáculo ver a Dani Coles, el talonador All Black, marcando ensayos o dando asistencias en las alas. Y está en las jugadas estáticas, pero se mueve constantemente hacia donde intuye que va a ir el balón -oído al parche jugadores gipuzkoanos- que en el rugby el que es inteligente, listo y espabilado, tiene mucha ventaja sobre el que va de fuertemari. Y tenemos a Retallick o Whitelock, la segunda línea habitual, perforando en la 22 contraria o placando en la propia con unas estadísticas impresionantes. Y me dirán que esos son de los mejores jugadores del mundo en sus puestos. Joder, pues de estos hay que copiar, que si encima copiamos mal, al menos que sea de los buenos, que igual se queda algo.
Para resumir: Forma de juego abierto y dinámico. No tenemos físico para percutir, ni tan siquiera para saltar en touche. Entrenamientos con más carrera, balón, ocupación de todo el campo, despliegue táctico y ataque a los espacios, técnica de los hombros hasta las uñas de los dedos diseccionando el movimiento para realizar el manejo de balón como convenga en cada momento. Técnica de transmisión y recepción. Táctica de defensa, placaje, apoyos, pero sobre todo, atención personalizada para saber que es lo que tenemos que enseñar o potenciar los valores que el jugador ya tiene. Que no vale el café para todos. Y no nos digan que no se puede hacer. Eso es menospreciar la capacidad de nuestros jugadores. No digo que todos sirvan para jugar al rugby, pero sí un 90%. Hace falta saber motivar y enseñar. Y eso es cosa de entrenadores.